Dario Pescador

Los libros electr贸nicos, entre dos tierras (Conclusiones)

Por Jos茅 Luis Pano, 25 octubre, 2013

El presente del libro, atrapado entre un pasado que se resiste a desaparecer tras medio milenio, y un futuro que no termina de llegar, se debate en el Congreso del Libro Digital de Barbastro, la gran cita de la edici贸n electr贸nica en Espa帽a.

Papel o digital. Papel y digital. Las ventas de libros digitales en Amazon duplican ya a las de libros impresos, y cuando uno de sus clientes adquiere un Kindle, pasa a comprar hasta cuatro veces m谩s libros en este formato. Son datos presentados por Ezequiel Szafir, vicepresidente de Kindle en Europa.

La tendencia es pues innegable, pero el momento es de transici贸n. “Los autores aspiran a que los fiche una editorial”, admite Gabri R贸denas, el “escritor hacker” que edita con 茅xito sus propias novelas en formato digital. Los AA, autores autoeditados, caminan en solitario por la frontera, esperando dar el salto porque “a煤n no se puede vivir de la autoedici贸n”.

Sin embargo, se abren nuevos caminos al 茅xito editorial, como para Manel Loureiro, que empez贸 publicando su novela de terror ‘Apocalypse Z’ en un blog y hoy en d铆a ha superado la barrera de los 200.000 ejemplares en EEUU, lo que lo sit煤a en la misma liga que Carlos Ruiz Zaf贸n o Javier Sierra.

El precio de los libros electr贸nicos parece suscitar a煤n m谩s controversia. Para los editores tradicionales, los precios reducidos de los libros electr贸nicos no pueden sostener a la industria. Para los digitales, la ley de precios fijos y el IVA de 21% que grava a los libros es un obst谩culo para que se consolide un sector boyante en otros pa铆ses y a煤n retrasado en Espa帽a.

Una discrepancia similar rodea a la pirater铆a. Cuando en dos minutos se puede descargar un archivo comprimido con 5.000 libros digitales, la pasta de dientes est谩 fuera del tubo y no es posible volverla a meter. Para Luis Solano, fundador de Libros del Asteroide, la coerci贸n y la educaci贸n son las v铆as para erradicar esta actividad, que sin embargo Ernest Folch, director de ediciones B, considera una oportunidad perdida por la escasez de oferta de libros electr贸nicos, ya que cuando el lector no encuentra lo que busca, o el precio es muy alto, “se crean piratas”.

La educaci贸n es el otro gran mercado que se abre al libro electr贸nico, especialmente en un escenario de estudio a distancia a trav茅s de Internet como Coursera, Udacity o la UNED en Espa帽a. Pero un simple archivo PDF no es un sustituto v谩lido para el libro de texto, asegura Daniel Torres, director del centro Superior de Ense帽anza Virtual. Si el libro electr贸nico no alcanza la calidad necesaria, los estudiantes prefieren el de papel.

En una librer铆a, el libro est谩 presente. En el oc茅ano de informaci贸n de la Red, los electr贸nicos se enfrentan al reto de la visibilidad, afirma Iria 脕lvarez de Santillana. Aqu铆 es donde el tradicional papel del librero se ve sustituido por las redes sociales que permiten que los autores conecten directamente con sus lectores, y que los lectores comenten sus obras favoritas en clubes literarios virtuales como Goodreads o Literalia.

Los libreros tienen v茅rtigo ante estos cambios, confiesa Juan Manuel Cruz, presidente de su asociaci贸n, y reivindica una tradicional garant铆a de veracidad de la edici贸n tradicional. La cadena del valor del libro impreso se ve profundamente afectada por el modelo virtual, y sus editores y distribuidores reclaman control, precios fijos y castigo a los piratas.

Las ventas digitales despegan lentamente, pero expertos como el editor Jaume Balmes lamentan que la exigua inversi贸n produzca libros electr贸nicos que son poco m谩s que un archivo de texto, dejando de lado las nuevas posibilidades de dise帽o que crean una mejor experiencia de lectura.

Las tabletas y lectores no son solo soportes, y los libros no son solo contenido. Los dispositivos son una ventana a un ecosistema de contenidos, como lo define Koro Castellanos de Kindle Espa帽a. Los libros son objetos conectados que se abren otros libros y otros lectores. La experiencia est谩 determinada tanto por lo que aporta el autor como por las posibilidades que aporta la plataforma.

El victimismo no ayudar谩, y hay que ocuparse, no preocuparse dice Patxi Beascoa de Random House Mondadori. Ocuparse de esa gente que sigue leyendo y ofrecer un buen libro electr贸nico bien producido no se puede piratear. No se trata de imitar el libro de papel, sino ofrecer una experiencia nueva y 煤nica.

Las decisiones sobre el futuro hay que hacerlas en el presente, insiste Javier Celaya. Si la industria editorial quiere ser relevante en los pr贸ximos a帽os tendr谩 que invertir fuertemente y asumir las p茅rdidas, o resignarse a seguir el destino de los gigantes de la industria discogr谩fica o la prensa, reducidos a una sombra de lo que fueron, su antiguo negocio en manos de los grandes de Internet.

S贸crates critica amargamente la escritura en el di谩logo con Fedro, preocupado porque la palabra escrita corrompa la mente de los j贸venes. Hace solo 500 a帽os la humanidad aprendi贸 a embotellar su saber en toneladas de 谩rboles muertos. Hoy el mundo ha dado una vuelta m谩s sobre su eje, y nuestras herramientas, una vez m谩s, escriben el futuro de la humanidad.

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3 comentarios

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